Ipanema do Brasil es una delicia estilo brasileño en pleno centro de Culiacán que te sorprenderá

Carlos Quevedo

La primera vez que escuché del concepto de “sables brasileños” fue hace unos años, una amiga me comentó que en Guadalajara había ido a un lugar que, si mal no recuerdo, se llamaba Las Espadas Brasileñas. En dicho lugar la mecánica consistía en con un “semáforo” ubicado en tu mesa y que al darle tú mismo luz verde, llamabas a tu mesero, el cual está equipado con un largo sable que lleva trinchado un enorme corte de carne, del cual, mientras tu semáforo estuviera en verde, te cortaría lochas y lochas de carne, hasta que pusieras tu semáforo en rojo. Como siempre que escucho sobre un restaurante buffet, mi corazón de gordo suspiró ante la perspectiva de un lugar donde podría tener cortes de carne por tanto tiempo como la voluntad de mi estomago lo permitiera.

Hoy finalmente tuve un ligero acercamiento a la idea que me dibujaron de un restaurante de sables brasileños, hoy fui a comer al Ipanema do Brasil y aunque no fue exactamente como me lo contaron, les tengo que decir que comí como quise y no creo que esta noche vaya a cenar algo.

Ipanema está ubicado en el 373 de la calle Escobedo, en pleno centro de Culiacán. Es un local mediano de tamaño, con un personal atento siempre presto a atender al comensal, apenas llegamos y fuimos recibidos con un saludo y se nos asignó mesa.

Se nos explicó que en la barra de ensalada se encuentran los platos y que podíamos ir en cualquier momento a servirnos lo que gustáramos. Luego de ordenar unas bebidas (una sangría con vino tinto y una limonada) nos dirigimos a la barra, tomé mi plato y me serví ensalada, unos champiñones a la crema, tomé un rollo de sushi (del que no soy un gran fan pero ahí estaba y me lo comí de un bocado, estaba algo frío), también tomé unos brócolis frescos, algo de queso en cuadritos y un plátano empanizado. Con mi plato algo cargado me fui a la mesa. Mientras estaba dándole duro a la ensalada y en especias a los champiñones, que resultaron ser muy buenos, llegó la primera ronda de carne.

No me pidan que recuerde todos los tipos de carne y embutidos que comí, porque la verdad no doy para tanto, sin embargo tengo que decir que el filete miñón estaba delicioso, así como también algunos cortes con nombres típicos de Brasil, en especial uno con un suave sabor a piña y uno que estaba muy bien especiado con ajo. Mención aparte merecen los embutidos, de los que hay gran variedad y estaban sumamente deliciosos. En cuanto al pollo, la mayor parte de los cortes estaban delicioso, aunque uno de ellos estaba un poco crudo y, bueno, eso es algo que hay que cuidar pues el pollo crudo puede enfermar a quien es débil del estómago.

El ambiente del lugar es muy agradable, sumamente relax. Al llegar estaban pasando música usando videos de YouTube, pero luego llegó un dueto de guitarristas que tocaba muy bien y que interpretaron grandes éxitos de la música tradicional mexicana. En cuanto al precio, considerando que es un todo lo que puedas comer, me parece justo ya que comí muy bien y pagué poco más 250 pesos con dos bebidas y propina.

Así que mi querido lector de estómago cansado, si lo que buscas es darte un muy buen atracón de carne, sushi, pizza y ensalada, este es el lugar correcto, sin dudar y sin temor a arriesgarme, eso sí, el consejo será el mismo para todos los buffets: vente con hambre, con mucha hambre y si vas acompañado, procura que tu acompañante también sea de buen diente. En cuanto a si es o no un auténtico buffet brasileño de espadas, ese juicio se lo dejó a quienes tenga la experiencia de haber comido en uno.