Aunque la paridad de género es una política que otorgaría posiciones de poder a las mujeres, a veces las beneficiarias son esposas de políticos de peso

Priscila Salas

Por primera vez una legislatura en Sinaloa tendrá paridad entre las representaciones políticas de hombres y mujeres. Esto desde que las medidas políticas de acción positiva, como propuesta de búsqueda por una nueva distribución del poder político de un modo más equilibrado.

La paridad es una política asentada en aquellas del tipo Género-Vindicación, cuyo objetivo es irracionalizar el monopolio masculino del poder y rediseñar el espacio de ejercicio del poder político.

Tal acción se registra en la historia de las vindicaciones feministas a favor de la igualdad, es una prolongación de la lucha por el voto del movimiento sufragista. El movimiento por la paridad surge en Francia a partir de los años noventa y representa un compromiso del gobierno mexicano desde que en 1995 ratificara la Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial de Mujeres de Beijing, un instrumento vinculante de derechos humanos que obliga al Estado Mexicano a tomar la medida.

Pero ¿Cuáles son las ventajas y las desventajas? Bien, entre las ventajas se puede decir que se busca corregir el déficit presencial de las mujeres en la política, que abona a la legitimación del régimen democrático al garantizar el acceso de la mitad hasta ahora excluida; hacer eficaz al quehacer político legislativo al contar con la riqueza de la diversidad e incluir las capacidades de todos y todas.

Aunque la paridad es una medida de acción positiva, como se ha mencionado antes, esta también tiene algunas desventajas tales como: La medida no garantiza el acceso a fuerza, autoridad e influencia (componentes del poder); se percibe socialmente que se ha avanzado un largo trecho en la construcción de una igualdad generalizada pero en realidad la única igualdad accesible es en el plano formal, en los derechos y deberes pero no la material. Estos derechos y deberes son muy difícilmente convertidos en hechos.

Otra desventaja es que las cuotas paritarias de género en muchas ocasiones benefician a mujeres que son esposas, amigas o familiares de los políticos, y aunque ellas estarán ahí por una lucha política en pro de los derechos humanos efectivos para las mujeres, es muy probable que no tengan esa conciencia política ni una mirada o agenda feminista, sino más bien una tradicional centrada en las expectativas de los varones.

También es una desventaja que se les instrumentalice, no se les deja opinar, no forman parte de las decisiones políticas y se les premia si no opinan y no contradicen los intereses de los varones – ya fueron elegidas, ora no estorben-. También son víctimas de violencia política o acoso y si hacen propuestas son ignoradas o ridiculizadas.

¿Qué podemos esperar de esta legislatura históricamente paritaria?

Existen grande expectativas de todos y todas la ciudadanas sinaloenses por conocer cuáles serán las condiciones del ejercicio y los resultados que se darán en beneficio de la ciudadanía. ¿Que podría hacer que estos resultados fueran muy buenos? Pues que los partidos políticos las capacitaran, que el partido tuviera la visión a futuro de convertirlas en lideresas políticas que pudieran ser proyectadas para seguir en el servicio público. Y que recibieran capacitación crítica, desde los derechos humanos para poder asumir con seriedad la protección de la vida de las mujeres y niñas en el estado. Basta de omisiones y de compadrazgos que asesinan y desaparecen a las niñas, adolescentes y mujeres.