Los migrantes procedentes de Guatemala y Honduras vienen por miles en la caravana que va con rumbo a Estados Unidos

Guillermo Bañuelos

Mientras dormíamos, hoy, una caravana integrada por 3 ó 4 mil hondureños inició su marcha hacia el norte a las 05:10 horas. El destino inmediato es Tapachula. El final, USA.

Ante lo que podría ser el inicio de una avalancha humana proveniente desde muchos pueblos sin esperanza, la expectativa de los mexicanos es confusa, indescifrable.

Apenas sabemos que nos domina el miedo y la compasión.

Al frente de ellos abren paso dos unidades de Protección Civil. A la zaga, la Policía Federal. En medio, el dolor que causa dejar todo detrás, en un escape franco del terror y la miseria.

Ayer, a las 15:54 PM, el ayuntamiento de Suchiate reportó que los migrantes  sumaban 5,109: un mil 722 niños y niñas, 1665 mujeres y 1822 hombres jóvenes o viejos.

De estos, entre 3 y 4 mil decidieron caminar hacia Estados Unidos a través de rutas aún no definidas sobre el territorio mexicano.
La información es confirmada por Marco Vinicio Novelo Damken, un periodista de Sinaloa de vasta experiencia, ocupado por el Gobierno del Estado de Chiapas en tareas de información y análisis político.

La mayoría vienen de San Pedro Sula, Honduras, un pequeño país centroamericano de 9 millones de habitantes donde la gente sufre y muere cotidianamente a consecuencia de la violencia y la pobreza.

El 68% de la población no tiene lo necesario para vivir dignamente.

Por cada 100 mil habitantes, 43 son asesinados cada año.

Para entender: despachos de AFP/REUTERS narran que la caravana salió de aquella ciudad hace 8 días y llegó a la frontera de Guatemala y México a pie o trepando a cualquier vehículo.

Una convocatoria en redes sociales los movió a emprender el éxodo.

La mayoría no soporta la carga que significan también los altos precios de la canasta básica, de los combustibles y hasta del agua para beber.

El presidente de Honduras Juan Orlando Hernández, el viernes, había ofrecido enviar buses para facilitar el regreso a quienes lo desearan.

Pero ayer, en Guatemala, donde se reunió con su homólogo, cambió el tono.

Los migrantes obedecen a intereses políticos, pretenden violentar las fronteras internacionales y abusan de la buena fe de Donald Trump, dijo.

Muchos regresarán sobre sus pasos, otros se sumarán a los miles de migrantes que pululan en las calles de las ciudades mexicanas y pocos, quizá muy pocos, llegarán hasta los muros del imperio. Algunos quizá pierdan hasta la vida en el trayecto.

Por el momento, a las 06:10 horas, la caravana avanza en calma, una calma muy relativa. Sin novedad.