Un café que se había convertido en referente del Paseo del Ángel fue obligado a cerrar porque afectaba los intereses de otro negocio que nunca logró despuntar

Elier Lizárraga

Culiacán, Sin.- Aunque se trata de un conflicto entre particulares, el cierre de un pequeño café ubicado en el Paseo del Ángel ha causado la indignación de clientes, amigos y personas a quienes les gustaba el lugar para reunirse.

Se trata del Beso del Ángel, un pequeño local ubicado sobre la calle Ángel Flores, frente a las oficinas del Comité Directivo Estatal del PRD, el cual era frecuentado tanto por personas que viven en el sector como por trabajadores de diversos negocios y uno que otro peatón descuidado que terminaba en el sitio.

Pero ¿por qué fue cerrado el negocio? Era apenas más grande que una bodega y las mesas tenían que ponerse sobre la banqueta. Y aunque parece un lugar insignificante a simple vista, lo cierto es que debido a que tenía ya varios años ubicado en ese sitio tenía una gran clientela.

No era extraño ver por ahí al dramaturgo Ramón Pera tomándose un café con Jesús Alberto Guzmán, actor y clown conocido como Michelín, o incluso a algún reportero de Noroeste que llegaba por su café al iniciar la jornada o de regreso a su redacción.

Por la noche, debido a la actividad de los bares ubicados alrededor, uno pensaría que El Beso del Ángel pasaría desapercibido, pero pasaba todo lo contrario.

El conflicto inició cuando otro negocio, el café Jaldi, se ubico justo al lado del Beso. Y uno pudiera decir, se trata de libre mercado, uno puede poner su negocio donde quiera. Y tan es así que el pequeño local y el nuevo compartían el edificio, el cual era propiedad de la Casa de la Cristiandad.

El conflicto

Cuando el Jaldi se instaló, con más espacio y más recursos que el Beso del Ángel, el dueño tenía buena expectativa y pensaba aclientarse rápido debido a esto, pero el negocio más pequeño tenía más tiempo y se había ganado el gusto de los clientes.

Pasaron los meses y la situación no mejoró mucho. Fue entonces cuando el dueño decidió ponerse en contacto con los dueños del local y pedir que le ayudaran para acabar con la competencia.

Según cuentan en redes sociales los asiduos al Beso del Ángel, el dueño del otro negocio pidió a los dueños del edificio que desalojaran el local más pequeño para quedarse con todos los clientes.

Y luego de varios meses de amenazas, por fin sucedió. Ayer por la tarde se presentaron dos agentes de policía en el Beso del Ángel y le informaron a la empleada que sería desalojada apenas llegara el personal que se encargaría de esto.

Y así, solo porque el Beso del Ángel fue más popular que un negocio nuevo y alguien se estaba viendo afectado por ello, el local fue obligado a cerrar sus puertas al público.

La indignación

Apenas se supo del cierre, clientes y otros visitantes regulares al sitio expresaron su indignación al enterarse de las circunstancias de este.

La propia administración del café, en su fanpage oficial, publicó un comunicado al respecto.

El Beso del Ángel no era solo un café, se había convertido en un sitio de paso obligado por la calle Ángel Flores y visitado frecuentemente hasta por la clase política.

¿El Jaldi logrará hacerse con el buen gusto de los culiacanenses? Esa historia todavía está por verse.