Redacción

En México, los tentáculos de la corrupción siguen tocando todos los rincones. A pesar de los esfuerzos del nuevo gobierno por derrocarla –AMLO la considera como la peor amenaza para la democracia–, los sobornos, las falsificaciones y el encubrimiento permean en todas las instituciones y sistemas.

Ejemplo de ello es el Instituto Mexicano del Seguro Social, donde se falsifican recetas médicas para ordeñar cientos de medicinas. El pasado 25 de abril en Torreón, Coahuila, el IMSS halló, en el Hospital General de Zona 16, cuarenta cajas con blocs con 60 mil recetas presuntamente falsas, las cuales ya fueron aseguradas por el instituto, reveló un reportaje de Diego Enrique Osorno en Milenio. Estas se usarían para “ordeñar” medicamentos de todo tipo.

Estos recetarios son elaborados por la empresa Formularios de México SA de CV para luego ser entregados en Ciudad de México a la Dirección de Prestaciones Médicas del IMSS, desde donde se distribuyen a las distintas delegaciones estatales del país, donde son recibidas por una figura oficial llamada Controlador Delegacional de Recetarios e Incapacidades, la cual tiene la función de distribuir en los diversos hospitales de su delegación los blocs de los recetarios.

Estos blocs de recetas falsas son finalmente recibidos por los departamentos de Abastecimiento y Almacén de cada hospital del IMSS, quienes están encargados de repartirlos a los médicos que laboran en la institución para que puedan atender a los pacientes que tienen seguridad social, por lo que deben recibir medicamentos de forma gratuita.

Pero antes de ser enviados a los médicos, los recetarios son reemplazados por otros falsos, que aunque son muy similares a los originales, e incluso tienen el mismo número de folio, “tras un análisis hecho por peritos especializados en documentoscopía se establecieron alteraciones en tipografía, color, diseño y tintas”.

“Los recetarios originales son usados para robar los medicamentos, entre los que destacan los necesarios para atender la diabetes, así como el material oncológico de quimioterapias de las personas que padecen cáncer o los antirretrovirales de pacientes con VIH. Mientras tanto, los médicos generales expiden —la mayoría de las veces sin saberlo— los recetarios apócrifos suplantados de manera previa por las redes de corrupción, de tal forma que cuando los pacientes llegan a las farmacias a solicitar sus medicamentos, estos ya no se encuentran disponibles a causa del huachicoleo”.

El propio AMLO ha reconocido que el robo de medicinas también es “huachicoleo” y advirtió que trabajarían en ese problema.